Columnista en:

Rosario Nuestro. Diario digital rosarino.
La voz de una ciudad.

"¡Arriba el sábado!" con la conducción de
Alejandro Muraca.
"Cada Día Mejor" con la conducción de
Lucila Roman.
"La Penúltima Palabra" (invitada) con la
conducción de Pebeto Aramburu.

"El Sexo puede ser según cómo se lo ejercite una fuente de alegría y plenitud vital o un motivo de sufrimiento y degradación.
A que resulte lo primero debe tender todo intento y toda obra de educación sexual; y en ello reside la enorme responsabilidad de quienes hemos aceptado el papel de Educadores de la comunidad"

(*)Florencio Escardó (1978). Conducta social del adolescente. En R. Jaimes (Ed.) Sexualidad humana y relaciones personales. Nueva York: Federación Internacional de Planificación de la Familia, Región Hemisferio Occidental.


La sexualidad humana integra componentes biológicos, sociales e individuales, que se expresan como fenómenos comportamentales y funcionales. La integración de estos niveles refleja el hecho de que el hombre, comparte con el resto de los animales su sexualidad, pero se diferencia de ellos por su erotismo.

Gérard Zwang define la Función Erótica como el ejercicio conciente del placer sexual. En este sentido la función erótica, tan inherente al hombre como la racionalidad o el lenguaje, pone de manifiesto el salto cualitativo existente entre la sexualidad humana y la del resto de los seres sexuados, como resultante de una compleja integración psico-bio-social.

Podemos pensar el trastorno sexual como un estado funcional o comportamental que interfiere en distintos grados, en el ejercicio de la función erótica.

La definición predominante de lo que es un trastorno sexual se basa fundamentalmente en la experiencia subjetiva de malestar en relación con algún aspecto de la actividad sexual propia y/o a los comportamientos sexuales que producen malestar a otra persona.

Según el DSM IV (Manual Diagnóstico y Estadístico) y el CIE (Clasificación Internacional de Enfermedades) podemos establecer que una conducta sexual es normal cuando, por muy extraña que nos parezca, no resulta nociva somática o psíquicamente para el individuo o para los demás.

Entre los trastornos sexuales, suelen ser motivo de consulta las Disfunciones Sexuales, que son todas las alteraciones (esencialmente inhibitorias) que se producen en cualquiera de las fases de la respuesta sexual. Estamos en presencia de una disfunción sexual cuando una persona se siente incapaz de participar en una relación sexual como querría hacerlo.

La etiología de las disfunciones sexuales es multifactorial y debe ser evaluada en cada caso particular por un profesional especializado (Sexólogo Clínico) quien está capacitado para contemplar la compleja interacción de variables psicobiológicas intervinientes, indicando las consultas interdisciplinarias con otros especialistas cuando sean necesarias (urólogo, ginecólogo, clínico, etc.) para arribar a un diagnóstico y proponer las estrategias terapéuticas que correspondan, que en la mayoría de los casos no implican la administración de fármacos ni tratamientos invasivos.