Adicción al Sexo

Ps. Silvana Savoini - Sexóloga      20 Julio, 2017

 Índice

  1. La problemática y su historia
  2. Diagnósticos diferenciales
  3. Lo que sí es Adicción al Sexo
  4. Formas de manifestación
  5. Etiología de la Adicción al Sexo
  6. Abordaje Terapéutico
  7. Referencias Bibliográficas

 

La problemática y su historia

La sexología es una ciencia incómoda.

La adiccionología también.

 

La adiccionología es un área de conocimientos controvertida, que estudia problemáticas complejas, con abordajes clínicos arduos y no siempre gratificantes.

Ambos campos (la Sexología y la Adiccionología) están minados de prejuicios, mitos, tabúes, saberes populares distorsionados muchas veces, que constituyen territorios de entrecruzamiento entre la ciencia y la moral, que implican discursos sociales, institucionales, políticos, y académicos, en donde es difícil difundir conocimiento científico para la promoción de la salud, porque son temas de los que todos tienen algo para decir pero pocos saben con precisión de lo que están hablando.

Este libro es el producto de un trabajo de búsqueda y recopilación de datos que surge a partir de recibir una  convocatoria para disertar en el 2do. Congreso Latinoamericano de Adiccionología realizado en la ciudad de Rosario los días 26 y 27 de Septiembre de 2014, en el Centro de Convenciones Puerto Norte, organizado por la Asociación Nazareth y Ánima Multiespacio en Salud.

Como todo congreso tiene como misión divulgar conocimiento científico, en ese caso sobre adicciones, y me invitaban a hablar particularmente de Adicción al Sexo. El doble desafío que constituía abordar una temática tan compleja y controvertida me llevó a una revisión bibliográfica que me hizo concluir que en verdad, no hay mucho material para consultar sobre el tema. Fue entonces cuando decidí sistematizar los conocimientos teóricos que disponía, los datos de mi experiencia clínica, y reunir toda esa información en esta obra que pretende ser esclarecedora para los profesionales de la salud, estudiantes de carreras afines, y público en general que pueda estar interesado en la temática.

Entre otras cosas no resulta confortable hablar de adicción al sexo porque no hay consenso en la comunidad científica y por supuesto tampoco entre los profesionales de la salud. Al mismo tiempo es un tema fuertemente instalado en los medios masivos de comunicación durante la última década, lo cual incrementa la confusión, y la circulación de conceptos erróneos o distorsionados.

De hecho, en los medios de comunicación cada tanto aparece alguna figura famosa de la farándula o el deporte, aludiendo “Adicción al sexo” para explicar diversos deslices o directamente asumiendo públicamente la problemática. En épocas de “extimidad” (Lacan, 1997), (Miller, 2010) estas confesiones no son sorprendentes, pero en todos los casos generan escándalos mediáticos…Ahí es cuando los medios me llaman para preguntar si realmente aquel Fulano famoso padece esta “enfermedad”…y ahí es donde se torna muy difícil transmitir que aun en el supuesto caso de considerar que exista una entidad clínica a la que llamemos Adicción al Sexo, es técnicamente imposible y éticamente inapropiado opinar sobre algo que afecta a alguien que no sólo no conozco personalmente, sino que de ningún modo puedo acceder a su historia clínica. Y que por otra parte aun si se tratase de un paciente mío, con más razón me vería imposibilitada de dar a conocer públicamente tal información confidencial. Es entonces cuando les propongo a los periodistas dejar de lado el “caso Fulano” y su singularidad, y hablar de lo que podemos entender por comportamiento sexual compulsivo o Adicción al Sexo en general.

En este punto cabe destacar, que si bien hace algunos años que surgió la “moda” mediática de la adicción al sexo, con representantes como Michael Douglas, Tiger Woods, Lindsay Lohan, Sharon Stone, Hugh Grant, George Michael, sólo por nombrar algunos…la preocupación y los debates al respecto existen desde hace siglos, entre otras cosas porque los humanos tenemos esta irrefrenable tendencia a clasificar todo aquello que no podemos entender, que desconocemos, que no podemos controlar y que de un modo u otro representa una amenaza o es percibido como peligroso.

Si hablamos de consenso lo primero que surge respetando los intentos internacionales de consensuar, es tomar en cuenta los nomencladores nosográficos que a nivel mundial fueron creados con la intención de unificar criterios respecto a los padecimientos humanos.

Así tenemos el DSM: Manual Diagnóstico y Estadístico de las Enfermedades Mentales (DSM por su sigla en inglés Diagnostic and Stadistic Manual) confeccionado por la APA (Asociación Psiquiátrica Americana) y el CIE (Clasificación Internacional de Enfermedades) realizado por la OMS (Organización Mundial de la Salud).

El debate respecto a la utilidad, ventajas e inconvenientes de la existencia y el uso de estos manuales, que constituye en sí mismo un tema de análisis, discusión y posiciones encontradas, excede el marco de este trabajo  por lo cual lo dejaré reservado. Pero sí quiero explicitar, que si tomo estos nomencladores como referencia, es porque no puedo ser ajena a su existencia, pero ello no significa que adhiera incondicionalmente a sus criterios.

El DSM-5 (American Psychiatric Association, 2013) recientemente publicado, no incluye la Adicción al Sexo como categoría diagnóstica. Veremos también que muchos sectores reniegan de la posibilidad de que la Adicción al Sexo como tal sea considerada una entidad clínica, porque entienden que ésta sería mal o abusivamente utilizada como justificación para infidelidades u otro tipo de circunstancias comprometedoras.

Lo primero que típicamente se asocia con la Adicción al Sexo es la noción de “exceso”, aplicando un criterio cuantitativo para establecer la patología.

En este sentido, delimitar los “excesos” en sexualidad humana ha sido una tarea recurrente a lo largo de la historia, en un terreno tan resbaladizo, tenemos una imperiosa necesidad de definir lo normal y lo patológico para saber dónde cuadramos. Pero los parámetros de normalidad y patología se han ido modificando a lo largo de la historia.

 

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