REFLEXIONES SOBRE LAS PROBLEMATICAS ACTUALES EN LAS RELACIONES DE PAREJAS


Los seres humanos, individualmente, nos desarrollamos, crecemos, atravesamos crisis, cambios constantes, todo el tiempo dejamos de ser lo que fuimos pero conservamos nuestra esencia, la fibra más íntima que nos permite autodenominarnos como “yo”…

Nacemos y renacemos una y otra vez pero preservando la “mismidad”, el “ser uno mismo” pese a todo, pese al tiempo, a las pérdidas, a que cambien nuestros sueños, nuestros objetivos, intereses e incluso nuestros miedos.

Cuando chicos anhelábamos con ansias aquella patineta, pero si nos la regalasen hoy, adultos, estaríamos felices? Probablemente no, la contemplaríamos con nostalgia unos instantes y luego pasaría al olvido en pos de lograr el “cero kilómetro”, la casa, el viaje, el ascenso…

Pero sin embargo no cambiamos nuestro nombre cuando cambiamos nuestras expectativas, “yo” sigo siendo “yo” aunque mi rostro, mi cuerpo y mi espíritu se modifiquen acorde se transforma el propio sentido de la existencia…
Recordamos cálidamente el niño/a que fuimos, pero que en general, no querríamos seguir siendo.

Ahora bien, por qué no aceptamos los cambios, las crisis, el crecimiento y la transformación dentro de la pareja? Por qué olvidamos con tanta facilidad el “nosotros” y ante la menor dificultad lo eliminamos rápidamente de nuestro vocabulario, y los problemas no son nuestros, sino “tuyos” o “míos”…

 

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