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Rápido y furioso…por no durar lo que quiero

Ps. Silvana Savoini - Sexóloga      19 Septiembre, 2017
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La respuesta sexual humana se desarrolla en fases:

Deseo – Excitación – Meseta – Orgasmo y Resolución que en el varón se continúa con un período refractario variable según la persona, la edad y las circunstancias.

Las Disfunciones Sexuales, son aquellos trastornos que afectan a alguna de las fases de la respuesta sexual, impidiendo que la persona participe de un encuentro sexual como querría hacerlo.

La Eyaculación Precoz, es una disfunción sexual masculina que consiste en la dificultad para permanecer en una actividad sexual durante el tiempo deseado. No existen parámetros mesurables en minutos o segundos, el criterio se establece en función del padecimiento subjetivo del propio varón por no poder ejercer un control eyaculatorio.

Según el DSMV (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, quinta versión, publicada en 2013 por la Asociación Psiquiátrica Americana APA), la Eyaculación prematura (precoz) se caracteriza por“un patrón persistente o recurrente en que la eyaculación producida durante la actividad sexual en pareja sucede aproximadamente en el minuto siguiente a la penetración vaginal y antes de que lo desee el individuo.Nota: Aunque el diagnóstico de eyaculación prematura (precoz) se puede aplicar a individuos que practican actividades sexuales no vaginales, no se han establecido criterios específicos de duración en dichas actividades.” Aclarando que dicho síntoma debe estar presente al menos durante seis meses y se tiene que experimentar en casi todas o todas las ocasiones de actividad sexual; provocando un malestar significativo a la persona y no pudiendo atribuirse a otros factores estresantes, o alteraciones en la relación, o a efectos de sustancias, medicamentos o afecciones médicas.

Las causas

La causa más frecuente de este tipo de trastornos cuando son primarios (se presentan desde el inicio de la actividad sexual de la persona), es el mal aprendizaje del control eyaculatorio, generalmente provocado por un condicionamiento de la velocidad de la respuesta sexual que es funcional a las circunstancias. En la pubertad, con la activación de las hormonas sexuales aparecen las primeras actividades sexuales suelen ser auto eróticas, y suele ocurrir que en esa etapa de la vida, el adolescente no dispone de mucho tiempo de privacidad para la masturbación (porque comparte la habitación con hermanos por ejemplo), con lo cual aprenden desde el principio que a mayor velocidad en obtener satisfacción, menor es el riesgo de ser “descubiertos”.

La misma situación puede repetirse en las primeras relaciones con otra persona (sea del mismo o de otro género) ya que durante la adolescencia, generalmente no se dispone de espacios cómodos de privacidad para desplegar el erotismo, y en tal caso los encuentros arrebatados en lugares comprometedores, refuerzan el principio de la velocidad como estrategia de “supervivencia” social o familiar.

Es frecuente que cuando finalmente el varón logra ajustar las variables de tiempo y espacio para disfrutar de los encuentros sexuales, se encuentre con que ya se ha instalado el modo de respuesta “fast orgasm” (“orgasmo rápido”) y allí es donde comienzan las vivencias de frustración, enojo, reclamos y conflictos.

Otro factor importante en la etiología y el mantenimiento del trastorno, es la ansiedad. La ansiedad patológica (anticipatoria) atenta contra la respuesta sexual en todos los casos, pero en la Eyaculación Precoz, juega un papel muy importante, por lo cual desarrollar estrategias para el manejo de la ansiedad resulta crucial para el tratamiento.

Las soluciones

La buena noticia es que siempre se está a tiempo de aprender el control eyaculatorio, en la mayoría de los casos (no en la totalidad), con terapia sexual puede desarrollarse sin requerir tratamiento farmacológico.

Además de una serie de ejercicios para realizar en casa, solo y/o con la pareja en el caso de que la persona esté en una relación, es fundamental el trabajo cognitivo (revisar el procesamiento mental de la información, las ideas, pensamientos) que le permita desterrar ciertas creencias:

  • Coito centrismo: creer que en un encuentro sexual, el coito (penetración pene/vagina en caso de parejas heterosexuales) es lo único y/o lo más importante.
  • Que la penetración es imprescindible para el orgasmo femenino (cuando en verdad la mayoría de las veces no es suficiente y muchas otras ni siquiera es necesaria)
  • Que el verdadero encuentro sexual empieza con la penetración (por eso otro tipo de prácticas se consideran “previas”…¿previas a qué? Al coito por supuesto! Digamos que el sexo oral por ejemplo vendría a ser como el “telonero” del concierto principal.
  • Que el encuentro sexual termina con la eyaculación del varón (por supuesto si somos falo centristas y coito centristas). Pero ¿quién dijo que allí se “acabó” el encuentro? Y esto no es únicamente en defensa del orgasmo de la mujer que perfectamente puede acontecer después, sino que es importantísimo para los varones poder “descomprimir” un poco la presión que opera sobre ellos cuando hacen que el éxito o el fracaso de un encuentro recaiga exclusivamente sobre su pene: que si tiene erección, que si la tiene por cuánto tiempo, que si la “espera”, etcétera.
  • Miedo a perder la erección: la mayoría de los varones que padecen eyaculación precoz, entran en pánico ante la posibilidad de que la erección (signo visible de excitación) disminuya o se pierda durante un encuentro sexual. Lo cierto es que cuando existe control eyaculatorio, se producen fluctuaciones en el nivel de excitación y por lo tanto en la erección, que si no son interpretadas catastróficamente, no tienen porqué conducir a una pérdida total de la misma, y aun si esto ocurre, porque en verdad estadísticamente es probable que ocurra de vez en cuando, no debería ser causa de angustia. Pero cuando se considera esa opción como horrorosa, el mismo pánico hace que se precipite la eyaculación (parece que la ecuación –consciente o inconscientemente- sería: es mejor terminar más rápido antes que perder la erección).

Un sexólogo italiano reconocido internacionalmente, el Dr. Vincenzo Puppo, postula incluso que la eyaculación precoz debería dejar de existir como entidad patológica, ya que parte de la premisa de que aun en relaciones heterosexuales, la penetración no es imprescindible para el orgasmo de la mujer, y que por lo tanto, no debería tener importancia la duración de la fase de excitación del varón durante el coito. No obstante para muchos sexólogos esta afirmación es extremista, ya que no contempla que la premura en la eyaculación, a quien realmente impide de disfrutar es al propio varón que la padece.

Sus postulados tienen sentido enmarcados en la premisa fundamental de sus investigaciones: “el orgasmo vaginal no existe”…pero ese será tema de una próxima columna.


 Asociación Americana de Psiquiatría (2013) Guía de consulta de los criterios diagnósticos del DSMV Kinsey A., Pomeroy W. & Martin C. (1948) Sexual Behavior in the Human Male. Filadelfia.W.B. Saunders Puppo, V. (2013), Anatomy and physiology of the clitoris, vestibular bulbs, and labia minora with a review of the female orgasm and the prevention of female sexual dysfunction.ClinicalAnatomy, 26: 134–152. doi: 10.1002/ca.22177
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