Publicación realizada para RosarioNuestro

Veinte años juntos, ¿cómo seguimos?

Ps. Silvana Savoini - Sexóloga      22 Agosto, 2017
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Por Silvana Savoini, sexóloga.

En primer lugar, desactivemos algunos mitos:

El amor es suficiente. FALSO: con el amor no basta para que una relación perdure. Se necesitan cualidades que no aporta el amor. Compromiso, decisión, generosidad, empatía, respeto, dedicación…

No debería ser un esfuerzo. FALSO: la sustentabilidad de la pareja, como todo vínculo humano, requiere trabajo. Esto implica invertir tiempo, energía y atención, que son recursos muy limitados. Dedicar tiempo a estar juntos, a compartir actividades, a sostener espacios de diálogo cotidiano, con la misma prioridad que le adjudicamos a otras actividades sociales, laborales o personales.

Si se experimenta atracción por otras personas, es porque ya no hay amor. FALSO: el deseo sexual humano es básicamente “promiscuo”, es decir, lo domesticamos para ajustarlo a la monogamia, que es una pauta culturalmente establecida en nuestra sociedad. Registrar interés por otras personas no significa que hayamos dejado de amar. Lo importante es respetar el acuerdo que haya pactado cada pareja, de exclusividad sexual o no.

Amar es cuidar

Cuidar al otro, aun en el enojo; cuidar la relación, el proyecto de pareja, como cuidamos otros proyectos, con esfuerzo, dedicación, reinventándonos, transformándonos y re-creando el vínculo.

“Jugar a las visitas”…cotidianamente, tratarse “como si” no hubiese tanta confianza. Ganar intimidad a veces da lugar al destrato, a contestar mal, a descalificar, a olvidar la cordialidad y los gestos amables que acercan, que sorprenden gratamente, que reconfortan y dan sentido al estar juntos… Por ejemplo:

¿Se rompió una copa? “No importa amor, es sólo una copa, te ayudo a limpiarlo.” Reaccionemos como lo haríamos con una visita.

¿Me preparo un café? Te preparo uno a vos y te lo alcanzo a donde estés, y te alegro, en medio de tus tareas.

¿Terminó el día? Te pregunto cómo te sentís, qué esperas para mañana, qué temes, qué te enoja, qué te indigna, qué fantaseas, qué deseas…te redescubro, porque no sos exactamente la misma persona que elegí, y para seguir eligiéndote necesito seguir conociéndote día tras día.

¿Deseo que tengamos un encuentro sexual? Trato de seducirte, de hacerte saber que me atraes, intento saber qué te estimula realmente, me esmero en verme bien, te trato bien, me preparo, te miro, te escucho, te abrazo, mantengo el contacto físico y emocional permanente.

¿Hiciste algo por mí, me acompañaste, me diste tu apoyo? Te digo GRACIAS, no lo doy por sentado.

¿Te admiro? Te lo hago saber, te recuerdo con frecuencia qué es lo que me gusta de vos.

¿Alcanzamos nuestros objetivos? Reformulemos un nuevo proyecto en común, para no estancarnos, para que además de los proyectos personales de cada uno, sigamos siempre proyectándonos juntos.

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